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Fimosis

parafimosis

¿Qué es la fimosis? Causas y tratamientos

La fimosis es una deformación de la piel que rodea el pene y hace que sea difícil o imposible retraer dicha piel. La fimosis se produce por el cierre o estrechez del agujero del prepucio e impide que se pueda retraer cómodamente el prepucio para que pueda dejarse al descubierto el glande. Puede ocurrir tanto con el pene flácido como erecto.

  • Se dice que existe fimosis cuando no es posible retraer por completo la piel del prepucio para dejar al descubierto el glande por completo. A veces el prepucio no se retrae solo al existir una erección, sin embargo, si puede hacerse manualmente no se considerará que existe fimosis.
  • Es un problema muy común, normalmente en los niños pequeños, pero cuando se llega a la adolescencia el problema sólo lo tienen un dos por cierto de adolescentes.
  • Los recién nacidos en su mayoría no consiguen retraer el prepucio, pero según avanza la edad del niño el problema se va solucionando solo.
  • Con seis meses de edad ya dos de cada diez niños puede retraer el prepucio.
  • Con un año de vida son cinco de cada diez y a los tres años nueve de cada diez niños no tienen ningún problema.
  • Podemos hacer una clasificación en varios niveles, desde un nivel inferior o menos grave que suele ser un estrechamiento que produce dolor al tener una erección pero deja el glande al descubierto, hasta un nivel superior que puede ser una estenosis puntiforme que puede producir dificultados incluso a la hora de orinar con normalidad.

Es ideal que el glande pueda quedar descubierto debido a que influye significativamente en un correcto mantenimiento de la higiene de la zona. Asimismo, tener el glande al descubierto o poder retraerlo fácilmente provocará unas relaciones sexuales sin ningún tipo de dolor o incomodidad. A continuación tienes varios apartados donde te explicamos muchas más cosas:

¿Puedo vivir sin operarme de fimosis o hacerme una circuncisión?

La respuesta es que puedes pero no debes, ya que la fimosis puede provocar complicaciones como las que repasamos a continuación:

  • Dolor al mantener relaciones sexuales.
  • Al no poder realizar una correcta higiene, el pene se puede infectar al llenarse de esmegma, es lo que se conoce como Balanitis.
  • Una Balanitis puede hacer que la infección suba por la uretra y provoque una infección de orina.
  • Problemas al orinar: Desde una pequeña dificultad hasta casi la completa obstrucción que requeriría poner una sonda.
  • Cáncer: Aunque es muy extraño, puede darse un caso de cada cien mil que acabe en un cáncer de pene por no haber corregido el problema de fimosis en la edad adulta.
  • Parafimosis: Cuando se hace fuerza al prepucio para dejar el glande al descubierto puede pasar que el glande se inflame y se haga un edema, por lo que no podría volver a la posición original. Esta inflamación aumentaría progresivamente debido a la presión cada vez mayor y sólo podría solucionarse quirúrgicamente en caso de que no fuera posible hacerlo manualmente.

Soluciones a la fimosis

  • Los niños con fimosis que tengan más de 3 años pueden ser tratados con corticoides aplicados directamente en la piel. El pediatra aconsejará realizar ejercicios de retracciones del prepucio durante unos 3 meses para solucionar el problema.
  • Operación de fimosis: También conocida como circuncisión, es la operación que realizada el urólogo donde realiza el corte del prepucio sobrante y a continuación cose la piel retractada dejando el glande liberado.
  • Prepucioplastia: Es la operación que permite dejar intacto el prepucio, y puede ser recomendada en algunas ocasiones

La operación de fimosis

Se anestesia la zona realizando varios pinchazos de jeringuilla, puede ser alrededor del pene e incluso en otras zonas como el glande. Los pinchazos son relativamente dolorosos pero solamente en el momento del pinchazo. Coger aire, apretar las manos muy fuerte y soltar el aire de golpe como si soplases un test de alcoholemia es un buen consejo para evitar pensar en el pinchazo y pasar el mal trago lo más rápido posible. Después ya tendrás toda la zona dormida, solamente notarás de vez en cuando alguna presión pero sin dolor. En menos de media hora la operación estará terminada.

Postoperatorio de circuncisión

La recuperación, aunque no hay dolor, suele ser la parte que más problemas trae puesto que es muy incómodo los primeros días. Debes acostumbrarte a los roces que producen las gasas que suelen llevarse durante dos semanas como mínimo. Además es necesario dormir tumbado boca arriba para evitar presiones indeseadas en la zona que puedan hacer saltar algún punto.

Curas, cuidados y tratamientos postoperatorios

En un principio se te dará cita en tu centro médico habitual para que el personal sanitario te haga la cura que consiste en un cambio de gasas, limpieza de la zona, comprobar el estado de los puntos, y la aplicación de betadine o sustituto. Puedes seguir acudiendo al centro o realizar tú mismo las curas en casa. Para realizar una buena higiene de las curas debes usar jabón medicinal de farmacia, para limpiar la zona, después aplicar suero fisiológico por toda la zona y acabar aplicando betadine y dejarlo airear. Es común que se produzcan erecciones involuntarias en los días siguientes a la operación de fimosis, en esos casos hay que tener mucho cuidado pues se puede saltar algún punto que habría que volver a coser.

Conocimientos sobre Fimosis y Parafimosis y cómo actuar en cada caso

La fimosis es la incapacidad de retraer el prepucio sobre el glande y generalmente es el resultado de una abertura prepucial contraída. Los pacientes con fimosis pueden buscar atención médica cuando desarrollan signos y síntomas de infección, como dolor e inflamación del prepucio y secreción purulenta. Los pacientes pediátricos con fimosis aguda se quejan de dolor en el pene durante horas o días. Los niños también pueden desarrollar hematuria o retención urinaria debido a una obstrucción o disuria. En el examen físico, el médico descubre un prepucio sensible que no se retrae fácilmente.

La parafimosis ocurre cuando un prepucio apretado no se puede volver a colocar en su posición normal después de que se retrae detrás del glande. El anillo apretado de la piel prepucial (anillo fimótico), que se encuentra atrapado detrás del glande, crea un torniquete venoso y linfático que lleva a la inflamación edematosa del prepucio y el glande. Suele presentarse como un pene inflamado y sensible con una gran protuberancia de la piel del pene ventral y múltiples pliegues justo debajo del glande.

Qué Hacer

  • Cuando cualquiera de estas condiciones se vuelve dolorosa, suministre analgesia adecuada con medicamentos orales o parenterales. Es posible que se requiera un bloqueo del nervio peneano. Usando una aguja de 30 g, inyecte 1% de lidocaína (Xilocaína) aproximadamente 1 cm distal a la base del pene, donde sale por debajo del arco púbico a las 10 y 2 horas del dorso del pene. Tenga cuidado de no inyectar por vía intravascular. Si esto no proporciona la anestesia adecuada, se puede realizar un bloqueo de anillo alrededor de toda la circunferencia de la base del pene.
  • Para la parafimosis, apriete el glande firmemente durante al menos 10 minutos para reducir la inflamación edematosa.
  • Envuelva el eje y el glande hinchado con una almohadilla de gasa seguida de un vendaje elástico de 2 pulgadas para producir una compresión suave y constante. Después de 10 a 15 minutos, retire el vendaje, empuje el glande proximalmente y deslice el prepucio sobre el glande. Un método alternativo para reducir la hinchazón es aplicar un guante quirúrgico lleno de hielo durante 5 minutos.
  • Si la reducción manual falla y el pene no recupera su apariencia normal sin circuncidar, anestesie el prepucio dorsal y con cuidado agarre el prepucio con pinzas no serradas y jale el prepucio sobre el glande. Si esto no tiene éxito, aplastar el prepucio dorsal con un hemostato recto a lo largo de la línea media y luego hacer una incisión lineal a través de esta piel aplastada. Esta incisión aliviará la banda de constricción. El prepucio se vuelve a colocar sobre el glande y, cuando es posible, se sutura en su lugar.
  • Si el paciente con fimosis tiene una obstrucción urinaria secundaria, coloque un catéter en la uretra con una sonda de calibre pequeño. Si usted no puede encontrar el meato uretral, intente usar un pequeño espéculo nasal o hemostato para ensanchar la abertura o anestesiar el prepucio dorsal, e incise cuidadosamente el tejido constrictivo con una incisión vertical (ranura dorsal) para permitir la retracción.
  • El tratamiento de la fimosis generalmente involucra el manejo de la infección aguda. Frecuentes compresas calientes o empapaduras son necesarias, junto con antibióticos. Los antibióticos tópicos, como la mupirocina (Bactroban), pueden ser adecuados cuando la falta de higiene conduce a una infección en el paciente pediátrico. Las enfermedades de transmisión sexual deben sospecharse y tratarse adecuadamente en adolescentes y adultos. Las infecciones candidatos, con su típico exudado de queso blanco, a menudo se asocian con diabetes mellitus y pueden tratarse con una sola dosis de fluconazol (Diflucan), 200 mg de PO.
  • Cuando la infección no es un problema, la fimosis puede ser tratada con éxito con una crema de esteroides (0.1% triamcinolona o 0.6% betamethasone), 4 veces al día, con un estiramiento suave en el prepucio durante 2 a 6 semanas. Después de que la fimosis se resuelva, el prepucio debe ser retraído diariamente para prevenir la recurrencia.
    Instruya a los padres sobre la técnica y la importancia de una limpieza apropiada del prepucio de su hijo. Pídales que lo pongan en una tina de agua tibia para aliviar la disuria.
    Tanto en la parafimosis como en la fimosis, se debe prestar atención de seguimiento. Cuando la hinchazón y la inflamación disminuyen, se debe considerar la circuncisión.

Qué no hacer

  • No confunda la parafimosis con, o pase por alto, un cuerpo extraño circunferencial (como un cabello o una banda elástica).
  • No intente una retracción forzada al tratar la fimosis. La retracción forzada causa futuras adherencias y estenosis.
  • No obtener estudios innecesarios. El diagnóstico se hace por historia y examen físico, aunque una radiografía puede ser útil si se sospecha la presencia de un cuerpo extraño que aprieta.

NOTA: En esta web encontrará amplia información sobre las formas de tratamiento disponibles hoy en día. Consulte siempre a su médico en caso de  que sospeche que tiene algún problema relacionado con la salud. Internet es solamente una fuente de información donde puede averiguar más cosas que le interesen pero nunca sustituya la opinión de un profesional con lo que pueda leer en la red.

 

Fimosis, un problema con solución

La fimosis es una de las afecciones más comunes en el órgano sexual masculino, junto a otras como la parafimosis, infecciones, problemas funcionales, cáncer o tumores.  Los problemas en el pene pueden ocurrirle a cualquier hombre y suelen causar dolor, además de afectar el funcionamiento sexual y la fertilidad en los varones.

Algunos dirán que solo contraen estas enfermedades quienes no tienen cuidado durante las relaciones sexuales o en la higiene personal, pero lo cierto es hay casos como la fimosis en que no hay medida de prevención, pues en el 95% de los casos es fisiológica, y quienes la sufren de adultos no pueden evitar que suceda.

Lo cierto es que el pene, por ser tan sensible puede verse afectado por un fuerte golpe o acción brusca, que provoque  la ruptura de los cuerpos cavernosos. También el órgano reproductor masculino es sensible al uso extremo de antisépticos y jabones durante la limpieza en cada baño, lo que puede irritar la piel, provocando inflamación.

Así, desde la actividad más común, hasta afecciones más complejas podrían llegar a afectar salud sexual y reproductiva del hombre. Incluso también afectan el comportamiento, pues hay un impacto sicológico asociado a la masculinidad y a la forma en la que la sociedad históricamente, relaciona las capacidades masculinas y la hombría al pene.

La fimosis, una enfermedad común

Técnicamente hablando la fimosis es una irregularidad en la piel que recubre la parte terminal del pene, conocida como prepucio. En este caso se produce por el cierre o estrechez e impide que se pueda retraer cómodamente el prepucio para que pueda dejarse al descubierto el glande. Puede ocurrir tanto con el pene erecto como en estado de relajación.

Este padecimiento suele ocurrir mayormente (95% de los casos) en niños de una edad muy temprana, pero puede aparecer por diversas causas en hombres de cualquier edad. Aunque mucha gente crea lo contrario, la fimosis tiene solución en todos los casos. Lo que si se debe tener claro es que la curación suele ser dolorosa y tediosa, pero se termina superando con el tiempo.

La fimosis en los niños

La fimosis en los bebés es fisiológica, es decir totalmente normal, porque el prepucio y el glande están adheridos desde el nacimiento. Lo normal es que debido a que los niños se tocan, se estiran la piel, empiezan a tener erecciones y también a que el pene va aumentando de tamaño, la condición va desapareciendo.

Esto quiere decir que al pasar los años, las adherencias van desapareciendo y la piel puede ir bajando cada vez más. En algunas ocasiones las adherencias desaparecen, pero la piel puede presentar una especie de anillo que impida igualmente bajar la piel. Pero ese anillo también va desapareciendo a medida que el niño crece.

En muchas culturas existe la creencia que los padres deben retraer la piel del pene todos los días. Sin embargo los médicos creen que puede ser contraproducente, pues al hacerlo con más fuerza de la necesaria hieren la piel del prepucio. A la larga las heridas generan cicatrices que hacen que la piel sea menos elástica.

Esa pérdida de elasticidad trae como consecuencia que la fimosis permanezca por más tiempo o que no se cure de manera natural, lo que obligará al uso de la cirugía como último recurso. En definitiva la sugerencia de los médicos a los padres es que no se baje la piel del pene, excepto al momento del baño como una medida de higiene, pero debe hacerse suavemente y sin forzar.

Síntomas de la fimosis

Aunque lo ideal es esperar a que la fimosis se resuelva con el paso del tiempo, podría no suceder, lo que requerirá otras medidas, que siempre deben estar avaladas por el especialista. Desde hace algún tiempo se está haciendo uso de tratamientos con cremas con cortisona para evitar la operación. Lo importante es estar atento y reconocer estos síntomas.

  • El glande del pene no se muestra de forma parcial o completa. Al intentar descubrirlo los dolores suelen ser intensos
  • Al orinar el chorro es fino y saldrá desviado en la mayoría de los casos. Además es posible que el prepucio se inflame.
  • Durante las erecciones se siente dolor que puede llegar a ser tan intenso que impide realizar relaciones sexuales completas.
  • Intensos dolores con inflamaciones frecuentes del glande y el prepucio.
  • En el glande pueden aparecer con frecuencia residuos blanquecinos que son motivo de una higiene intima defectuosa como consecuencia de la imposibilidad de retirar el prepucio.

Una de las confusiones más habituales es la de creer que se padece una fimosis, cuando en realidad simplemente se tiene el frenillo corto. En todo caso ante una duda o alguno de los síntomas, es imprescindible acudir a un especialista para que identifique la enfermedad y coloque el tratamiento adecuado. Lo importante es no esperar a que todo se complique.

Tipos de fimosis

Regularmente no solemos estar informados de los diferentes tipos, tratamientos o grados de fimosis, pero al ser una enfermedad tan común nunca está demás conocer algunos detalles. Lo que sí es importante es estar conscientes que el autodiagnóstico y tratamiento puede ser un disparate, que además puede ser muy peligroso y doloroso.

Fimosis fisiológica

Este tipo de fimosis es la que se presenta en los bebes al nacer. Se soluciona con el paso de los días, cuando el prepucio del recién nacido vaya tomando elasticidad y se vaya ensanchando hasta que se pueda mover hacia atrás sin problema ninguno.

Fimosis patológica

Es un tipo de fimosis muy poco común, pero que puede darse en hombres de cualquier edad. Generalmente ocurre tras infecciones o heridas que forman un nuevo tejido formando la cicatrización, estas cicatrices no permiten descubrir el glande de una forma totalmente normal.

Dependiendo del tipo y del grado de fimosis que se sufra será imprescindible acudir al médico para que realice el diagnóstico y recete un tratamiento adecuado.

Grados de fimosis

Además de ser diagnosticada según el tipo, la fimosis también se define por grados definidos según la capacidad de retacción del prepucio. La escala de grados va desde el V en el que podremos descubrir el glande perfectamente, hasta el I en el que no se descubre el glande de ninguna forma. Los diferentes grados de fimosis existentes son los siguientes:

  • GRADO I: puntiforme, el prepucio no se puede retraer nada el glande no es visible en ningún caso.
  • Grado II: puntiforme, el prepucio se puede retraer mínimamente, se puede ver el meato urinario.
  • Grado III: el prepucio se  puede retraer hasta la mitad del glande.
  • Grado IV: el prepucio se puede retraer hasta justo por encima de la corona del glande.
  • Grado V: habría una retracción completa salvo que se puede observar un anillo fimótico.

 

Posibles complicaciones de la fimosis

La fimosis en algunos casos puede acarrear algunas complicaciones que pueden ser graves. Estos problemas no pasarán desapercibidos pues el paciente siente un gran dolor en la zona afectada, por lo que generalmente, y afortunadamente, acude al médico. Las  complicaciones más comunes son las siguientes:

  • La parafimosis, que consiste en una inflamación del glande cuando el prepucio se ha retraído hasta la base de este y no puede regresar de ninguna de las maneras hacía, su posición normal.
  • Al no poder acceder a la zona para una correcta limpieza de la misma se puede producir una infección de de orina, e incluso la infección se puede extender a la vejiga.
  • Aumentan las posibilidades de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
  • Las posibilidades de sufrir un cáncer de pene se incrementan.
  • Posibles molestias a la hora de mantener relaciones sexuales, ya que no se puede descubrir el glande de forma completa.
  • Balanitis es una infección causada por la acumulación del material secretado por las glándulas peneanas, debido a la ausencia de una higiene correcta, produciéndose hinchazón y enrojecimiento del glande y del prepucio.

Existen algunas complicaciones más que se pueden dar a causa de la fimosis, pero en la mayoría de los casos no son demasiado comunes. Como ocurre ante cualquier dolencia, la persona debe buscar ayuda médica especializada, pues en el caso de la fimosis existen tratamientos que permiten una vida totalmente normal.

¿Qué tratamientos existen para la fimosis?

El tratamiento va a variar de acuerdo a la edad del paciente y el grado de fimosis que tenga. Actualmente existen dos tipos de tratamiento, que se definen una vez que el médico diagnostique que no se mejorará de manera natural. Se puede vivir padeciendo fimosis y sin operarla, pero hay más probabilidades de sufrir complicaciones.

Tratamiento con corticoides. En la mayoría de los casos son cremas o ungüentos con corticoides,  con las que se consigue separar poco a poco a la piel del prepucio del glande dotando a la piel del pene de una mayor elasticidad. Este tipo de tratamiento está indicado para niños de 3 años o más.

Aunque en la mayoría de los casos este tratamiento tiene éxito, si no se logra el objetivo el paciente debe volver a acudir al especialista para que realice una nueva revisión y proponga un tratamiento diferente, que generalmente es la citugía.

Tratamiento quirúrgico. La intervención de fimosis recibe el nombre de circuncisión, y se práctica en adultos y niños, generalmente con anestesia local. Consiste en cortar y extirpar la parte del prepucio, para que termine cuando comienza el glande y así quede éste totalmente descubierto. Se trata de una intervención clínica bastante sencilla, en la que en la mayoría de los casos  no surgen complicaciones.

Aunque el tratamiento con cortisona es una opción para quienes quieren evitar el quirófano, la operación siempre es la alternativa más recomendada, ya que se trata de una cirugía menor, sin altas complicaciones, que mejora en gran medida la calidad de vida del paciente.

Cuidados después de la cirugía

La operación de fimosis suele ser bastante sencilla, pero requiere una serie de cuidados posteriores por tratarse de una zona tan sensible en la que habrá puntos de sutura para cerrar el corte. Estas suturas de la piel se hacen con hilo absorbible que tardan unas 2 semanas en desaparecer.

  • Hay que acudir al centro de salud los días posteriores a la intervención. Allí, el personal sanitario realizará las curas oportunas limpiando la zona, cambiando las gasas y aplicando algún tipo de antiséptico a base de yodo. Los días posteriores las curas podrán seguir realizándose en el centro de salud o podrán realizarse en casa.
  • Es muy frecuente que tras la operación se produzcan erecciones involuntarias. Es un tema con el que hay que llevar mucho cuidado, ya que la erección puede hacer que salte algún punto; en ese caso habría que acudir de inmediato a un centro médico.
  • Los padres deben tener en cuenta que los niños tienen que evitar hacer ejercicio, correr, saltar, etc. hasta que cure completamente. Salvo contraindicación, el niño puede bañarse o ducharse, siempre con cuidado.
  • Tras la operación, es probable que el médico recete antibióticos para evitar posibles infecciones en la herida. Es importante también lavar la zona habitualmente con agua tibia y jabón neutro para prevenir las infecciones.
  • Se debe consultar al médico de manera urgente si la herida vuelve a sangrar, pese a que la hemos presionado unos minutos, si la herida empieza a supurar, el dolor, en vez de ir a menos, va a más o si el pene se hincha y se pone enrojecido.
  • Un punto muy importante es no mantener relaciones sexuales hasta que no hayan pasado al menos 4 o 5 semanas desde la operación, ya que la herida podría no estar del todo curada. La curación completa tras la circuncisión suele producirse pasadas unas 6 semanas desde la intervención. Luego el paciente puede retomar su vida sin ningún tipo de restricción.

Expectativas de superar la fimosis

Está visto que la fimosis es una enfermedad bastante común en los hombres. Lo positivo es que, tratada a tiempo, se supera en la mayoría de los casos de una forma sencilla y rápida. Hay que reconocer que en ocasiones la enfermedad produce un fuerte dolor, obligando al paciente a evitar algunas prácticas, que normalmente serían habituales.

Los padres deben estar atentos a sus hijos y los adultos a sí mismos, para realizar una detección temprana y tomar decisiones sin que sea demasiado tarde. Ante cualquier síntoma se debe acudir al médico especialista para que realice una exploración de la zona, plantee el caso y las soluciones sobre las que, en conjunto con el paciente, pueda  tomar decisiones.

La principal recomendación es no realizar autodiagnósticos ni aplicar soluciones de “la cultura popular”, pues el caso podría complicarse. En la mayoría de las ocasiones una fimosis la solución médica conlleva a llevar una vida totalmente normal muy rápido.

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